martes, 18 de agosto de 2009

Enemigos Públicos


"Enemigos públicos" de Michael Mann, huele a Mann por los cuatro costados y eso que en mi opinión, no es su mejor película. Si a ustedes no les apetece leer mucho baste decir que la cinta que protagoniza Johnny Depp es un combinado de Camino a la perdición, Los Intocables de Elliot Ness , Atrápame si puedes, y el cine western más clásico, agitado por la cámara en mano del director y todo lo que conlleva el cine digital. Pero si les apetece leer algo más, les diré que se trata de un trabajo muy bien cuidado en lo que a la imagen se refiere pero que no acaba de culminar una historia redonda ya que en el guión se relajan ciertos flecos de los personajes, el caso más claro el de C. Bale, y algunas líneas se pierden o llegan sin saber muy bien como. A destacar las persecuciones en esos coches de época tan conseguidas y el papel del reparto de secundarios que más adelante distinguiré.

La cinta cuenta la historia de John Dillinger, un atracador de bancos en el Estados Unidos de los años 30, después de la crisis financiera del 29. Una época donde además de Dillinger saltarían a la fama numerosos delincuentes, alguno de ellos incluso aparecen en esta película. Dillinger pone en jaque a la agencia especial que peleará hasta conseguir que una persona de confianza traicione al protagonista.

Marion Cotillard, el nuevo rostro Meg Ryan aunque con más galones, es la chica. Escaso pero triunfal el papel. Christian Bale, es Mellvin Purvis, el agente especial en busca de Johnny. Él está correcto pero su papel resula insustancial y no acaba de aclararse si la línea es la del bien o la del mal en su modo de trabajo. Además, algunas reacciones del personaje confunden al espectador, a mí me sucedió en la única charla directa con Dillinger, en la celda, cuando éste menciona su nombre y Purvis no se había presentado. Por cierto, que con respecto a esta secuencia, hay que mencionar que se trata de la única en la que los dos supuestos protagonistas de la historia coinciden en escena, y me refiero a los personajes porque los actores no creo que llegaran a grabar juntos ya que sólo hay planos contra planos y un general donde ambos están de espaldas y que no me extrañaría que fuera rodado por dobles. En relación a los actores, y como yo siempre defiendo y aplaudo la labor de los secundarios, merece la pena detenerse en la interpretación de Stephen Lang, que da vida a un agente especializado reclutado por Purvis. Su participación no es baladí ya que es él el que dispara finalmente contra Dillinger y de ese gesto nace uno de los guiños a la relación entre Johnny y Billie Frenchette. No es la primera vez que trabaja a las órdenes de Mann. Hay que aplaudir su papel.

Otro detalle secundario es la puesta en marcha del FBI. De la mano de J.E. Hoover, representado aquí en Billy Crudup, el país quería instituir una agencia especial que pudiera perseguir por los diferentes Estados del país a los criminales, como los atracadores de bancos, que se movían con libertad sin la existencia de leyes interestatales contra ellos. Además servirían esas leyes y esos equipos especiales para luchar contra la mafia, la estafa en las apuestas o el tráfico de alcohol.

Maravillosa última parte de la película. En el Biograph Teather de Chicago y con un emotivo homenaje a El enemigo público número uno, película del año 1934. Con un bello paralelismo entre "Blackie" (C. Gable) y Dillinger (Depp) y entre Eleanor (Myrna Loy) y Billie (Cotillard). Me explico. En la primera, Loy se despide con un "Hasta la vista Blackie". Esas son las últimas palabras de Dillinger a las que añade el nombre cariñoso con el que se refería a Billie, mirlo blanco, en referencia al nombre de la melodía que bailan por primera vez en la película.

A falta de un giro de tuerca más afinado la película se planta en una nada desconsiderada descripción como Correcta.

4 comentarios :

Bomarzo dijo...

ESperaba con aansias esta reseña, mamón....

Clarence Crane dijo...

Eso de mamón se te habrá escapado... ¿no?

Nefer dijo...

Bueno, pero sale Johnny Depp, pa qué queremos más?

Besillos

Jesús lens dijo...

Talmente de acuerdo. Una pasada de peli en la que, por mucho que digan, continente y contenido rayan a gran altura.