martes, 22 de diciembre de 2009

El último Avatar



No es capricho ni casualidad que James Cameron sea el promotor de películas que en el momento de su estreno se convertían en las más caras de la historia. Pasó con la saga de Terminator. Cameron escribiría y dirigiría la primera y Terminator 2: Judgment Day. Después, sería el autor del guión de la tercera, Terminator 3: Rise of the Machines. Estas dos últimas alcanzarían el primer puesto en cuanto a coste, 100 y 219 millones de dólares respectivamente. Entre medias se sitúa Titanic, con 247 millones. Ahora, James Cameron lo ha vuelto a “conseguir” con Avatar.

Avatar tiene este argumento. Jake Sully, un ex marine confinado a una silla de ruedas, es reclutado para viajar a años luz, a un puesto humano en el planeta Pandora, donde un consorcio corporativo está extrayendo un mineral que será clave en la solución de la crisis energética de la Tierra. Debido a que la atmósfera de Pandora es tóxica, han creado el Programa Avatar, en el que “conductores” humanos tienen sus conciencias unidas a un avatar, un cuerpo biológico controlado de manera remota que puede sobrevivir en ese entorno. Estos avatares han sido creados genéticamente como híbridos combinando ADN humano con el de los nativos de Pandora, los Na’vi. Convertido en un avatar, Jake puede volver a caminar. Se le asigna la misión de infiltrarse entre los Na’vi, que se han convertido en un obstáculo importante para la extracción del preciado mineral. Pero una hermosa mujer Na’vi, Neytiri, le salva la vida, y esto lo cambia todo.



La base de la historia de Avatar no es nueva, incluso la excusa por la que acudir a Pandora (fuentes de energías alternativas) nos suena. La hemos vivido antes en decenas de películas. Durante su proyección me venían a la mente Tarzan, La selva esmeralda (The Emerald Forest), El último mohicano (The Last of the Mohicans), La misión (The Mission), Bailando con lobos (Dances with Wolves) o El último samurai (The Last Samurai)



James Cameron es un tipo meticuloso. Es un hombre con una idea que no tiene miedo de esperar más de 10 años para que la tecnología cinematográfica pudiera llevarle de la mano hacia la meta final del proyecto. Avatar es una película de ciencia ficción llevada al límite por las nuevas formas de edición y montaje por ordenador y 3D. Todo de sobresaliente ejecución.



El guión de la película está estructurado al milímetro rozando la perfección. Los personajes están muy bien definidos y representados. La base militar y científica y todo los parajes de Pandora son excelentes. La ejecución técnica es inmejorable. Por otro lado cabe destacar también el reparto artístico.
Sam Worthington y Zoe Saldana llevan la voz cantante en un reparto numeroso donde destacan el rescate de Sigourney "Ripley" Weaver y la, de nuevo, excepcional interpretación de Stephen Lang, al que ya vimos en Enemigos Públicos.

Avatar es un alegato en pro de la defensa del medo ambiente. No hubiera sido extraño pues ver a Al Gore defendiendo el "Árbol Madre de la Almas" y luchando contra las fuerzas del cielo. Es una alegoría sobre el impacto del ser humano en el Planeta Tierra y la degeración que produce. Además es una historia sobre las libertades, sobre el amor, sobre la familia, sobre lo que se nos manda en contra de lo que deseamos. De los sueños.

Cameron firma un inmenso ejercicio de reflexión a modo de metáfora continuada mezclando los valores más positivos del ser humano que se conjugan con la fuerza del mundo natural. Todo ello crea una gran energía que luchará contra los valores más necios de los humanos y sus pretenciosas y facinerosas justificaciones por mejorar el mundo.

1 comentarios :

Jesús Lens dijo...

Una peli que, mal le pese a algunos, pasará a la historia. Sin duda.