domingo, 18 de abril de 2010

Alicia de Carroll en el país de Tim Burton



Alicia en el país de las Maravillas es la última película del director californiano que significa el primer trabajo de un pack de dos que tenía firmado con la gran Walt Disney Pictures, en lo que significa la vuelta del hijo pródigo. El segundo será sacar del recuerdo el primer cortometraje de Burton, Frankenweenie, rodado en 1984 y archivado por el estudio porque estimaban que daría demasiado miedo a los niños.



Alicia de Tim Burton combina los libros de Lewis Carroll Alicia en el país de las Maravillas(1865) y A través del espejo(1871) con increíbles efectos especiales y la más novedosa técnica RealD3D, la misma que Avatar. La película cuenta cómo Alicia de 19 años regresa al estrafalario mundo que conoció de niña, donde se reunirá con los habitantes de ese submundo: el Señor Morsa, el Carpintero, la Lirona, el Gato de Cheshire, y por supuesto, el Sombrerero Loco. Alicia se embarca en un viaje de fantasía en busca de su verdadero destino y también para poner fin al reinado de terror de la Reina Roja.



En relación a la obra literaria hay que explicar que Burton hace una versión muy personal, libre y casi disparatada de los cuentos de Lewis Carroll. Es más, casi que no haría falta recordarlas, pero ya que yo las repasé para ver el film, refresco la memoria al respecto. Alicia en el país de las Maravillas es un cuento satírico que narra un extraño sueño que la muchacha tiene mientras se queda dormida bajo un árbol. Convivirá en un mundo grotesco donde los animales hablan, jugará el más raro de los partidos de criquet y será juzgada por un supuesto robo de tartas, entra otras aventuras. Todo esto aderezado por un saco inmeso de juegos de lógica y acertijos matemáticos. No en vano, Charles Lutwidge Dodgson, nombre real de Lewis Carroll, creador de la fantasía, era profesor de matemáticas de profesión. A través del espejo y lo que Alicia encontró allí es la desconocida segunda parte del cuento. En esta ocasión, Alicia está meditando sobre cómo debe de ser el mundo al otro lado del espejo, se sorprende al comprobar que puede pasar a través de él y descubrir de primera mano lo que ahí ocurre. Mientras que el primer libro juega con cartas vivientes, en esta ocasión Alicia se ve envuelta en una loca partida de ajedrez.



Pero Tim Burton sólo se basa en la historia y en los personajes para contar otro cuento. Nos situamos en Londres, finales del siglo XIX. Alicia sufre una pesadilla constante. Cae por una madriguera y convive en un insólito mundo con animales que hablan. Su padre intenta calmarla. Pasados los años y fallecido su papá, Alicia debe aceptar casarse con un joven y próximo Lord, hijo de un antiguo socio de su padre. Alicia escapa en mitad de la pedida de mano y seguirá a un conejo blanco que le conducirá al Submundo. Un lugar donde ALicia ya estuvo de pequeña. La pesadilla es un recuerdo y Alicia deberá cumplir la profecía que la marca como liberadora del déspota gobierno de Iracunda, la Reina Roja, que ejerce el poder a través del terror por el dominio de una gran bestia voladora, el Galimatazo. Para ayudar a Alicia, se congregan a lo largo del metraje todos los personajes que apoyan a Mirana, la Reina Blanca: el Sombrerero Loco, el Conejo Blanco o la oruga Absolem entre otros. En el otro bando, Stayne, la Jota de Corazones o el Magnapresa que finalmente se aliará con Alicia. Finalmente, la joven protagonista tomará la decisión que todo el mundo espera que tome... en el Submundo, ya que la decisión que todo el mundo espera que tome en el mundo real será distinta.



Partiendo de la base de mi gran admiración por Burton he de comenzar recordando que hace tiempo que nuestro director gótico y oscuro preferido dejó de crear para convertirse en un mero artesano más. Cosa que no tiene en ningún caso desmérito, ya que en toda la historia del cine nos encontramos una gran lista de directores de películas sin ser creadores de nada. Pero sabiendo de dónde viene, las críticas se antojan casi obligatorias para intentar salvar el barco. Las últimas películas de Tim Burton son la misma: A grandes rasgos, una obra literaria adaptada con su congénito, fantástico, barroco y creativo toque artístico, interpretada por su alter ego en pantalla, Johnny Depp, su señora esposa Helena Bonham Carter apareciendo por ahí, con la música de Danny Elfman y con unos inconsistentes guiones impropios de la categoría de Tim Burton. ¿Que no? A saber, Charlie y la fábrica de chocolate inspirada en la obra de Roald Dahl, Sweeney Todd - El barbero diabólico de la calle Fleet sobre la obra teatral primigenia de Christopher Bond, la propia Alicia, y casi, si me apuran, Sleepy Hollow de Washington Irving o El planeta de los simios, novela de 1963 de Pierre Boulle.





Y es que para que el binomio que sirve de tarjeta de presentación de Tim Burton, historia-estilo surta efecto, debe surgir algo parecido a lo que generó películas inolvidables que suponen sus mejores trabajos, como Ed Wood o Eduardo Manostijeras. Pero habiendo leído la biografía de este director no hay muchos motivos para la esperanza, ya que agotada la vena autobiográfica, la influencia de Poe y madurado el toque infantil, no se astiba ningún rayo de esperanza. Tendremos que confiar.



Alicia sólo se sostiene por el increíble mundo imaginario creado y el diseño de una grotesca fauna de personajes inverosímiles. Tim Burton quiere abarcar demasiado y se le escapa de las manos el experimento. El endeble y superficial guión de Linda Woolverton naufraga estrepitósamente y desemboca en una delirante y liosa historia que no salva ninguna interpretación individual, ni siquiera Johnny Depp con su sombrero y sus lentillas verdes, que roza el ridículo en la danza de la victoria final, un ridículo que supera a la estúpida risa Willy Wonka; o mi gran Anne Hathaway, tan bella como siempre. Una historia de un viaje imaginario que recuerda a la gran El mago de Oz pero que no alcanza la altura ni de las baldosas amarillas.




No es casualidad ver una película en 3D. La parafernalia que engloba el hecho de ver la cinta aumenta en grados la percepción real. Y en este caso tampoco sirve para aumentar la nota ya que, por ejemplo no alcanza la calidad de otras cintas como Avatar. Para poder obtener la sensación de tridimensionalidad el realD utiliza las mismas técnicas ya conocidas hasta ahora: ofrecer a cada ojo una imagen ligeramente diferente a la del otro ojo haciendo que el cerebro las interpole obteniendo una imagen final con sensación de profundidad. El espectador lleva puestas unas gafas polarizadas del mismo modo de tal forma que cada ojo solo ve la imagen de uno de los dos proyectores. Es el cerebro quien se encarga de interpolar las imágenes obteniendo la sensación 3D. Es una técnica difente al 3D habitual como la que vimos en Los mundos de Coraline y similar a la de Up. En Alicia, la expectación del maravilloso país de las maravillas nos despista de algunos fallos tecnológicos y de la únicamente aprobada técnica, por debajo de sus competidoras. Por cierto, hablando de otro aspecto, la BSO de Avril Lavigne, sosa.



Tim Burton ya no tiene nada nuevo que contar. Sólo se espera que lo que haga siga teniendo ese toque de fantasía tan particular que únicamente él puede aportar.

Bien viaje Burton.

1 comentarios :

Anónimo dijo...

pero que ... errante? si el 3d no es lo mejor, pero que burton no inventa nada y q deep parece ridiculo al final y encima me agregas q es tan ridiculo como la risa de willy wonka) es para objetarte... burton es un genio y deep otro, la peli es lo mas y si no tenes la cultura visual desarrollada para entender este genero es otra historia...