martes, 1 de febrero de 2011

Cuando no hace falta retocar ni filtrar una foto



No son pocos los fotógrafos que pasan muchas horas frente a la pantalla del ordenador intentando mejorar -o salvar- ciertas tomas. Cuando los ojos comienzan a doler, algunos reparan en que deberían haber planificado mejor el momento de la captura. En la imagen que publicamos hace unos días en "Cómo la hice" de César Lloreda, el autor realizó sus deberes antes de pulsar el botón de disparo, y gracias a ello logró un trabajo excelente.

Lloreda se armó con un completo equipo fotográfico y optó, con acierto, por estudiar cuidadosamente la imagen sobre el terreno. Evitó así quemarse las pestañas frente al ordenador intentando enmendar su toma. Consciente o inconscientemente -y salvando las distancias, pues en este caso hablamos de fotografía publicitaria-, emuló a Henri Cartier-Bresson, que encargaba a copistas el revelado de sus fotos y presumía de no encuadrarlas de nuevo con ayuda de la ampliadora.

Con la publicación de la imagen de Lloreda y otras dos de Nati Martínez y Martín Gallego, este último mes hemos mostrado en CLH trabajos de profesionales de la fotografía que explican, con todo lujo de detalles, los pasos que siguieron hasta obtener el resultado que buscaban. Una buena forma de saber de primera mano las recetas con las que cocinan sus fotos.

Para reforzar el carácter didáctico de CLH comenzaremos también muy pronto a publicar artículos sobre técnica fotográfica. Algo que, a buen seguro, ayudará a mejorar los álbumes de todos los que a diario siguen el proyecto. Así será más sencillo lograr fotos tan buenas o incluso mejores que las que a nuestro juicio son las diez -once, en realidad- más destacables del mes.

Un artículo de Ramón Peco que puedes ver completo, en QUESABESDE.COM

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