lunes, 4 de abril de 2011

Fotografía obrera



El Museo Reina Sofía reivindica el papel del movimiento obrero en la fotografía documental con una muestra que reúne más de 1000 trabajos, incluidas fotografías, revistas, libros y películas. La mayoría de las imágenes reflejan las duras condiciones de vida y trabajo del proletariado. Su título: Una luz dura, sin compasión. El Movimiento de la Fotografía Obrera, 1926-1939.

A partir de 1926, "La clase trabajadora empieza a representarse a sí misma, de nuevo el binomio del arte (toma por primera vez el control de los medios de producción) y política", explica el director del Museo Reina Sofía, Manuel Borja-Villel. Las imágenes encadenadas al periodismo reflejan la dura realidad del proletariado y ofrecen un "sentido utilitario" hasta componer un discurso expositivo que por primera vez se muestra en museo de arte moderno. "Era una agujero en la historia del arte", señala a Europa Press el director del Reina Sofía.

Jorge Ribalta, comisario de la muestra, enlaza los orígenes de este movimiento con el concurso público organizado en 1926 por la revista alemana AIZ1 para encontrar fotógrafos amateurs entre sus lectores y así poder convertirse en proveedores de imágenes de la vida cotidiana proletaria. La convocatoria conminaba a la tarea de "capturar la belleza del propio trabajo y también los horrores de la miseria social", explica Ribalta.

A partir de entonces la revista publicaría periódicamente reportajes realizados por los fotógrafos obreros. Se crearon grupos de fotógrafos en Hamburgo, Berlín, Leipzig, Dresde, Stuttgart y otras ciudades y regiones y después se constituyó formalmente la Vereinigung der Arbeiter Fotografen Deutschlands (VdAFD) (Asociación Alemana de Fotógrafos Obreros).

Asimismo, según Jorge Ribalta, esta muestra, enmarcada en plena crisis económica, ofrece también un nueva visión de las "retóricas de representación de la justicia social" y apuesta por una "cierta resistencia a la banalización del mal".

La exposición, situada en la planta tercera del Museo, está estructurada en tres partes. La primera parte de la exposición aborda la dialéctica entre Alemania y la Unión Soviética entre 1926 y 1932. El segundo bloque de la muestra recorre la expansión del movimiento de la fotografía obrera por el centro y norte de Europa durante la primera mitad de los años treinta. Mientras que el tercer bloque cuenta de las experiencias en el Frente Popular, e incluye documentación de la Guerra Civil española.

En la primera parte de la exposición encontramos imágenes de fotógrafos como Eugen Heilig, John Heartfield _ambos miembros del equipo editorial de AIZ_, Erich Rinka, Ernst Thormann o Walter Ballhause.

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