miércoles, 22 de febrero de 2012

La invención de Hugo


La invención de Hugo es la nueva cinta del director Martin Scorsesse. Supone su primera incursión en el cine tridimensional y llega a España avalada por 11 nominaciones a los Oscar, entre ellas a Mejor Película y Mejor Dirección, y el Globo de Oro al Mejor Director.

La película de Scorsesse está basada en el libro “La invención de Hugo Cabret”, escrita por el estadounidense Brian Selznick. El tremendo éxito en varios países de esta obra se encuentra en la conjunción de elementos de los libros, las novelas gráficas y el cine, creando un mundo sin límites que atrapa al lector de una manera original ya que juega con palabras, ilustraciones y fotografías a lo largo de las más de 500 páginas que conforman la obra.


La obra de Selznick tiene una inspiración clara. Se trata del libro de Gaby Word, “Edison´s eve: A magical quest for mechanical life”, una historia de un autómata en la que se menciona a Georges Meliés, coleccionista de este tipo de máquinas. Precisamente, el director de cine francés será el protagonista real de la historia de Scorsese.

Hace aproximadamente cuatro años, el productor de cine, Graham King, dejó el libro en la mesa del despacho del director de obras como Taxi Driver, Raging Bull (Toro salvaje), Goodfellas (Uno de los nuestros), The Aviator (El aviador) o The Departed (Infiltrados; único Premio Oscar al Mejor Director). Scorsesse leyó de un tirón la novela y reunió a su equipo para llevarla al cine. Además de King, la película está producida por Tim Headington, el propio Scorsesse, y Johnny Depp. Mención aparte merece Depp, poco proclive hasta ahora en este rol pero que desde el año pasado ha participado en la producción de la película de Bruce Robinson, The Rum Diary, Hugo, y ahora se encuentra inmerso en el nuevo largometraje de Tim Burton, Dark Shadows, que además protagoniza.


Sin pretender desvelar ninguna intriga, hay que referir que La invención de Hugo comienza contando la vida de Hugo Cabret (Asa Butterfield), un niño que vive escondido en los rincones impenetrables de la estación de tren de París y que busca las piezas necesarias para arreglar un viejo autómata, una figura mecánica que su padre (Jude Law), fallecido trágicamente, ha dejado sin restaurar. Hugo sobrevive robando comida y escabulléndose del inspector jefe de la estación (Sacha Baron Cohen) hasta que conoce a Isabelle (Chloe Grace Moretz), empedernida lectora y amante de la aventura, que ayudará a Hugo a resolver el enigma del autómata descrito en una pequeña libreta con la que se ha hecho su tío, al que llama Papá George (Ben Kingsley), el viejo y amargado propietario de la tienda de juguetes de la estación. La historia nos llevará por un fantástico viaje a través de la historia del cine y la literatura para desvelar la identidad real de George Meliés, el director de cine francés, autor de Le voyage dans la lune (Viaje a la Luna), de 1902.


La novela de Brian Selznick combina los relatos de Charles Dickens y las aventuras de Julio Verne para componer un gran homenaje a la literatura y al cine, y a uno de sus precursores; una fábula en pro de la creatividad y la fantasía, y un alegato en favor de la ilusión y de los sueños que el director Martin Scorsese retrata de una forma especial en una de esas películas en la que se toca la fibra sensible del espectador. Un resultado magnífico que peca, si se nos permite la infamia de mencionar algún pecado, en una ligera falta de tino en la dirección que repercute en ciertos picos repetitivos y cansinos que agudizan la posible exageración de metraje. Scorsese no ganará la mejor dirección en los premios más mediáticos del cine, pero no sería descabellado un premio al guion adaptado.


Marie-Georges-Jean Méliès nació en París en 1861 y desde muy temprana edad mostró un interés especial por las artes que acabó llevándole a la Ecole des Beaux Arts de París, donde demostró particular interés por el diseño y las marionetas. Méliès no fue el primero en hacer películas, ese honor pertenece a dos hermanos, Louis y Auguste Lumière, quienes inventaron las 'imágenes en movimiento' en 1895 y llegaron a hacer cientos de películas. Vio su primera película cuando tenía 34 años, y para él esta nueva manifestación artística prometía grandes cosas.


Su obra maestra es Le voyage dans la lune (Viaje a la Luna), de 14 minutos de duración, se filmó en 1902. A continuación escribió, dirigió, protagonizó, produjo y diseñó más de 500 películas hasta el año 1914, con temas que iban desde la recreación de hechos reales a la ciencia-ficción y la fantasía con una duración que oscilaba entre uno y 40 minutos. Méliès es considerado a menudo el padre de la narrativa cinematográfica, y muchos le atribuyen el nacimiento de los géneros de fantasía, ciencia-ficción y terror. “Lo fantástico de Méliès”, apunta Scorsese, “es que investigó todo lo que estamos haciendo ahora”. “Hizo lo que nosotros hacemos con ordenadores, pantallas verdes y efectos digitales, sólo que él lo hizo con una cámara en su estudio”.


Después de un desafortunado incidente con Thomas Alva Edison (quien adquirió una copia de la película de Méliès de 1896 'La maison du Diable', la duplicó y la exhibió con gran éxito en Estados Unidos sin darle nada de los beneficios a Méliès), el cineasta comenzó a rodar simultáneamente dos copias, una para exhibirla en Europa y otra para los EEUU. Recientemente, un historiador de cine combinó ambas copias de Le manoir du diable y descubrió que la imagen resultante era un precursor rudimentario del cine en 3D.


El tiempo vio esfumarse el trabajo y el cine de Méliès, quien abandonó su estudio, quemó sus platós y vestuarios, y vendió las copias de sus películas para que las fundieran y las usaran en productos químicos. Para ganarse la vida trabajó siete días a la semana en una pastelería y juguetería de la Gare Montparnasse, una de las principales estaciones de París, durante los años veinte. Cayó en el olvido hasta que los surrealistas franceses redescubrieron su obra, identificándose con sus visiones oníricas. Ese renovado interés fue la causa de que se organizara una gala en París, con Méliès como protagonista, proyectándose muchas de sus obras. Incluso estaba trabajando en una nueva película, Los fantasmas del Metro, cuando murió en 1938.

La invención de Hugo es una dedicatoria con honor al cine del autor de la novela, Selznick, que un amante del oficio, Scorsese, evoca con maestría

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