viernes, 10 de octubre de 2014

Fotografiando el ébola


En 1976 ocurrieron dos grandes brotes de fiebre hemorrágica. El primero de ellos en Nzara (Sudán). El segundo en la aldea de Yambuku (República Democrática del Congo), muy cerca del río Ebola. Ese topónimo ha dado nombre al virus que provoca una enfermedad que es mortal en el 90 % de los casos. Según la Organización Mundial de la Salud no hay tratamiento específico ni vacuna para las personas ni los animales.

La primera imagen de esta serie que ilustra el drama de la tragedia del ébola en África es del fotógrafo español Samuel Aranda. Ha sido portada del periódico estadounidense The New York Time y completa el reportaje del periodista Adam Nossiter. En la imagen una niña de 4 años yace en el suelo en una sala del hospital de Makeni (Sierra Leona).


La siguiente imagen es del fotógrafo Daniel Berehulak. Ha servido para ilustrar noticias sobre la epidemia en medios como NBC News y deja ver un equipo médico ataviado con el traje de protección llevando al pequeño James, de 8 años de edad. Sospechan que ha sido contagiado del virus y lo llevan a un lugar de aislamiento en Monrovia (Liberia).

Según la OMS, desde que comenzara el último y más duro de los brotes, el ébola ha alcanzado en torno a 8.000 personas, provocando más de 3.400 muertes. Hasta el Banco Mundial ha advertido de las consecuencias catastróficas para África si el virus no se detiene y ha cifrado el impacto del ébola en 32.600 millones de dólares (25.800 millones de euros).


Sospechoso

Un médico de MSF lleva a una niña "sospechosa" al centro de tratamiento de ébola en Paynesville (Liberia). Allí esperará los resultados de la prueba del virus. Los pacientes son contagiosos mientras el virus esté presente en la sangre y las secreciones. El periodo de incubación (intervalo desde la infección hasta la aparición de los síntomas) oscila entre 2 y 21 días. La fotografía la firma John Moore.

El virus se introduce en la población humana por contacto directo con órganos, sangre, secreciones u otros líquidos corporales de animales infectados. Se considera que los murciélagos frugívoros, en particular Hypsignathus monstrosus, Epomops franqueti y Myonycteris torquata, son posiblemente los huéspedes naturales del virus. En esta imagen de Tyler Hicks un hombre muestra un murciélago cazado para ser comido en Guru Guru (Uganda).


Los trabajadores sanitarios que atienden a pacientes sospechosos o infectados por el virus deben aplicar medidas de control de las infecciones para evitar cualquier exposición a la sangre o líquidos corporales del paciente. Quienes trabajan en el laboratorio también corren riesgo.


En otra instantánea de John Moore, un miembro del Ministerio de Salud de Liberia, vestido con un traje especial de protección habla con Banu, un pequeño de 4 años, en un centro de detención en el hospital de Monrovia (Liberia). Allí había llegado con su madre y hermanos. Su padre murió días atrás por la enfermedad. Banu y el resto de la familia esperarán los resultados. Si son positivos pasarán a la Unidad de Tratamiento de Ébola (ETU).


Cura

Según la OMS, existe entre 45 % y 90 % de probabilidades de que un paciente con ébola finalmente muera. No hay ningún tratamiento específico, aunque se están evaluando nuevos tratamientos farmacológicos. No hay vacuna contra la EVE. Se están probando varias, pero ninguna está aún disponible para uso clínico.

En otra escalofriante fotografía de Daniel Berehulak, un equipo especializado entierra el cadáver de Robert, un enfermo de ébola, fallecido en la Unidad de Tratamiento de Ébola de Bong (Liberia).


En Estados Unidos, bajo la supervisión del Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDU), un grupo de científicos trabajan con un suero experimental llamado ZMapp. Es básicamente un compuesto de proteínas que tienen la capacidad de reconocer a ciertas moléculas y unirse a ellas. Según un estudio de agosto de 2013, el suero ya ha mostrado tener cierta efectividad en la cura del ébola en primates no humanos, concretamente en macaco rhesus.

En la última imagen, también de Daniel Berehulak, Dennis, un paciente inicialmente diagnosticado con ébola, celebra la salida de la Unidad de Tratamiento de Bong después de que una segunda prueba confirmase que no tenía la enfermedad.

Más información sobre el ébola, en la web de la Organización Mundial de la Salud.

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